domingo, 5 de enero de 2014

Cultivo del ajo

El ajo (Allium sativum) es una planta perenne, procedente del sur de Asia, con hojas planas y delgadas de hasta 30 cm de longitud y con  raíces que pueden alcanzan profundidades de 50 cm o más.



El bulbo, de piel blanca, forma una cabeza dividida en gajos que comúnmente son llamados dientes;  cada cabeza puede contener de 6 a 12 dientes, cada uno de los cuales se encuentra envuelto en una delgada capa de color blanco o rojizo. Cada uno de los dientes puede dar origen a una nueva planta de ajo, ya que poseen en su base una yema terminal que es capaz de germinar incluso sin necesidad de plantarse previamente.

Este brote comienza a aparecer luego de los tres meses de cosechado, dependiendo de la variedad y condiciones de conservación, las flores son blancas y en algunas especies el tallo también produce pequeños bulbos o hijuelos. Un par de semanas antes de que el ajo esté dispuesto para ser cosechado, brota un vástago redondo que tiende a enroscarse que le llaman porrino; este porrino es una delicia gastronómica.

Una característica particular del bulbo es el fuerte olor que emana al ser cortado, esto se debe a que contiene sustancias altamente volátiles.

A la hora de sembrar, en siembra directa en el suelo, en un lugar soleado, en otoño o primavera (temperatura inferior a 17 °C), se requiere que el suelo tenga un buen drenaje y sea algo arcillosos, ricos en materia orgánica (si el suelo en el huerto es muy ligero se recomienda agregar una capa de estiércol o un buen compost.) y con humedad.

Se encuentra a gusto en suelos cultivados previamente con cereales.

Riego permanente hasta el período anterior a la cosecha.

Mantener limpio el suelo, principalmente durante el primer período de germanización.

Se arrancan cuando las hojas de la planta se hayan marchitado. Se dejan secar al sol durante unos días, para luego trenzarlos. La trenza se cuelga en un lugar seco y aireado, esto ayudará a la preservación de los ajos.

El ajo es una planta bastante rústica, que se adapta bien a diferentes climas y tolera bien el frío del invierno, pero no soportaría un agosto seco y caluroso.

El último riego se debe aplicar a los 15 o 20 días antes de la cosecha.

Respecto a sus enfermedades, el ajo suele plantear pocos problemas, algunas de sus patologías o plagas más comunes son:
la mosca de la cebolla (insecto), la tiña del puerro (insecto), la roya del ajo (hongo) y el mildiu (hongo).

Te dejo con una lista de reproducción que hice en Youtube con varios vídeos sobre el tema:



Créditos:

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