domingo, 9 de marzo de 2014

Las raíces de la Agricultura

El Creciente Fértil, también llamado "media luna fértil", es una región histórica que se corresponde con parte de los territorios del Levante mediterráneo, Mesopotamia y Persia.  Se considera que fue el lugar donde se originó la revolución neolítica en Occidente y donde comenzaron las primeras siembras de semillas planificadas después de que los humanos migratorios, cazadores, pescadores y recolectores, habian empezado a domesticar animales y plantas, asentandose en fertiles valles a las margenes de lagos y rios (los arqueólogos sostienen que entre 11.700 y 9.900 años atrás, los residentes de Chogha Golán, un asentamiento en las estribaciones de Montes Zagros de Irán, pasaron de cultivar ancestros silvestres a los cultivos modernos de una forma de trigo domesticado llamado espelta);  relativamente poco tiempo después (y de forma independiente) se inició el desarrollo de la agricultura en el lejano horiente.

Y la agricultura fue ecológica y en consonancia con la naturaleza durante diez mil años, hasta que la revolución industrial lleva a la ruptura con las técnicas tradicionales en favor del la productividad esa cualidad que siempre viene acompañada de una plaga llamada especulación que anula por completo el valor de las cosas en favor en favor del equilibrio entre la oferta y la demanda.

De esa ruptura nace (allá por los años 20 del siglo pasado) la agricultura ecológica, orgánica o biológica, una agricultura basada en la utilización optima de los recursos, sin la utilización de productos químicos a fin de conseguir alimentos orgánicos, una tierra fértil y un medio ambiente sano, la que nos interesa porque lo contrario no es sostenible.

 

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